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3 raíces de efectividad

Esta semana volví a dictar el taller de “Los 7 hábitos para las personas altamente efectivas” en una empresa, un taller que me encanta facilitar no solo por los temas que aborda sino también por el impacto que genera en las personas que participan.

En ese taller relato la historia del bambú japonés, te la cuento.


Imagínate que decides plantar un bambú japonés, compras las semillas y las siembras. Comienzas con los cuidados necesarios, las abonas, las riegas, te ocupas de ellas. Pasa un mes y nada. Dos meses y nada. Probablemente pienses que las semillas que te vendieron no eran las adecuadas. Pasa un año, dos y nada. Tal vez hasta te olvides del bambú.

Sin embargo, al séptimo año comienza a darte señales de vida y en tan solo seis semanas crece 30 metros de altura. La duda es: ¿qué hace durante los siete años?

Durante ese tiempo de aparente inactividad, el bambú construye un complejo sistema de raíces que le permite sostener el crecimiento que vendrá después.


Al igual que el bambú japonés, los desarrollos importantes de la vida requieren de procesos. Nacemos y no caminamos al día siguiente. Iniciamos una carrera universitaria y no nos recibimos al día siguiente. Diseñamos una casa y no la construimos en un día. Estos procesos nos resultan claros, lógicos, pero cuando se trata de nuestra efectividad personal queremos todo rápido y buscamos los atajos que nos permitan acortar los tiempos, no respetamos los procesos necesarios. Así comenzamos a implementar técnicas transitorias de influencia, estrategias de poder, habilidad para la comunicación y actitudes positivas para tener la imagen pública necesaria para tener éxito. No estoy en contra de estas técnicas, por el contrario considero que son beneficiosas y en ocasiones necesarias para el éxito.

Pero el desarrollo personal requiere necesariamente de un proceso para que sea efectivo y ese proceso tiene un tiempo de aparente inactividad. Es la parte del proceso donde debemos desarrollar nuestras raíces que sostendrán el crecimiento que vendrá después. Son las raíces de lo que somos y lo que somos puede disfrazarse momentáneamente con técnicas, los atajos. Pero te tengo una mala noticia,

quienes somos aparece sin darnos cuenta porque no puedes vivir todo el tiempo disfrazado. Si quieres ser efectivo debes tomarte el tiempo para construir tus raíces, así las técnicas serán acorde a quien realmente eres.

William George Jordán: «En las manos de todo individuo está depositado un maravilloso poder para el bien o el mal, la silenciosa, inconsciente, invisible influencia de su vida. Ésta es simplemente la emanación constante de lo que el hombre es en realidad, no de lo que finge ser».


Hay 3 raíces que debemos construir:

  • Nuestras creencias: debemos revisar las creencias que tenemos acerca de como deben ser las cosas y como deberían ser. Nuestras creencias son los lentes con los que vemos el mundo.

  • Nuestros principios: analizar los principios que tenemos y que modelan nuestra conducta. Somos dueños de nuestras acciones, pero las consecuencias de ellas están regidas por principios. Por ejemplo, no puedes borrar con palabras lo que demuestran tus acciones.

  • Nuestras intenciones: las intenciones son cosas del corazón. Es algo que no se puede fingir; por lo menos, no por mucho tiempo. Son los motivos por los cuales tomamos acción.

Como dice Stephen Covey: “la Victoria Privada antecede a La Victoria Pública”, tenemos que ganarnos a nosotros mismos para después poder relacionarnos efectivamente con los demás.

Así que si quieres ser efectivo utiliza la autorreflexión para revisar como están tus raíces, porque ahí está el secreto de la efectividad.

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