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“Mentoria mutua”, una improvisación intergeneracional



Chip Conley, fue emprendedor de un hotel boutique desde los 26 hasta los 52 años, donde aprendió y acumuló conocimiento sobre hospitalidad.

En el 2013 una empresa emergente en Sillicon Valley lo convocó a trabajar en ella. En su tercer día de trabajo, se encontraba en una habitación con una docena de ingenieros cuya edad era la mitad que la de él. Lo llevaron a la compañía porque era un experto en su campo, pero en esta sala en particular se sentía un novato entre los genios de la tecnología. Los escuchaba hablar y pensaba que lo mejor que podía hacer era ser invisible. Y de repente, el joven de 25 años que dirigía la reunión lo miró y le preguntó: “si montas un elemento y nadie lo utiliza, ¿de verdad se montó?”

“¿Montar un elemento?” En ese momento supo que estaba en aguas profundas. No tenía idea de lo que estaba hablando. Se sintió incómodo y con compasión, el joven siguió con otro. Esa fue su presentación en Airbnb.

Había sido invitado por los tres cofundadores milénians a unirse a su empresa emergente de rápido crecimiento, convertirla en una marca global de hospitalidad y ser el mentor interno del cofundador Brian Cheesky.

Luego de su primera semana, se dio cuenta de que el mundo de casas compartidas no necesitaba mucho de su visión de la vieja escuela sobre hoteles. Una realidad escueta lo sacudió: ¿qué tengo para ofrecer? Nunca había estado en una compañía tecnológica, no era su hábitat natural. En ese momento decidió que podía salir corriendo, emitir un juicio sobre esos jóvenes genios o en vez de eso convertir el juicio en curiosidad y ver si realmente podía combinar sus ojos sabios con los ojos frescos de ellos. Rápidamente aprendió que tenía tanto para ofrecerles como ellos a él.

Así que le asignaron una compañera joven e inteligente que lo ayudaba a desarrollar un departamento de hospitalidad, su nombre era Laura. Al principio, Laura se dio cuenta de que él estaba perdido en su hábitat, así que solía sentarse a su lado en las reuniones para ser su traductora de tecnología, él le escribía notas y ella le decía lo que significaba. Laura tenía 27 años y al igual que mucho de sus colegas milénians se convirtió en gerente antes de tener ningún entrenamiento de liderazgo. El enfoque de ella hacia el liderazgo se formó en el mundo tecnocrático y estaba dirigido por la métrica. Una de las cosas que ella le dijo durante los primeros meses fue, “Chip, me encanta que tu enfoque hacia el liderazgo sea crear una visión persuasiva que se convierte en nuestra estrella polar”. El conocimiento de Chip sobre cómo se hacen las cosas basado en la comprensión de las motivaciones era increíblemente valioso en una empresa donde la mayoría no tenía experiencia organizativa.

Así se dio cuenta que una nueva clase de mayores estaba surgiendo en el espacio de trabajo. No los mayores del pasado a los que se saludaba con reverencia sino los mayores modernos cuya relevancia es su capacidad para usar su sabiduría temporal y aplicarla a los problemas modernos. Este mayor moderno es tanto un pasante como un mentor porque se da cuenta de que en un mundo que cambia rápidamente su mente de principiante y su curiosidad catalítica es un elixir que afirma la vida no solo para sí mismo sino para todos a su alrededor

Esta reciprocidad intergeneracional la pudo experimentar con Laura y el equipo estelar de ciencia de datos cuando estaban rehaciendo y evolucionando el sistema de reseñas y de pases de Airbnb, usando la mente analítica de Laura y su intuición centrada en el ser humano. Con esa alquimia perfecta de algoritmos y sabiduría de la gente pudieron crear un bucle de retroalimentación instantáneo que ayudaba a los anfitriones a entender mejor las necesidades de los huéspedes. La tecnología de punta se encontró con el tacto de punta.

Para sorpresa de Chip, con el tiempo docenas y docenas de empleados jóvenes lo buscaban para sesiones particulares de orientación. En realidad, la orientación era mutua.

En mi opinión la declaración “es complicado liderar diferentes generaciones” es una magnifica excusa para que quienes tienen la responsabilidad de liderar no revisen su liderazgo.

Si te interesa desarrollar un ambiente donde las distintas generaciones se potencien mutuamente, te dejo 6 tips indispensables para lograrlo:

  1. Te deben gustar las personas. como dice Simon Sinek “100% de los clientes son personas, 100% de los empleados son personas. Sino entiendes a las personas, no entiendes el negocio”

  2. Genere un clima de seguridad psicológica. La seguridad psicológica es la creencia de que uno no será castigado ni humillado por expresar ideas, preguntas, inquietudes o errores. Amy Edmondson, profesora de la Harvard Business School

  3. Tenga un propósito que lo apasione e inspire a las personas. El 63% de los milenians quieren trabajar en empresas cuyo propósito sea “mejorar la sociedad” y no solo “generar rentabilidad” (Deloitte)

  4. Deje que las personas desarrollen su talento. “No tiene sentido contratar personas inteligentes y después decirles lo que tienen que hacer”. Steve Jobs

  5. Genere relaciones. “la mayor mentira en los deportes es que todas las personas debes ser tratadas igual” Julio Velazco. En los negocios es la misma mentira

  6. No se desanime porque las personas se vayan. El problema no es que se vayan, el problema es lo que dicen de ud. al irse.

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