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No se trata de la lógica, se trata de la emoción




En algún lugar del mundo, se encontraba la empresa "Expresión & Co.", donde las emociones eran consideradas el ingrediente esencial para un ambiente laboral vibrante.

En Expresión & Co., cada empleado llevaba consigo un medidor de emociones, un pequeño dispositivo que reflejaba sus sentimientos en tiempo real. El líder de la empresa, la señorita Alegría, creía en la importancia de reconocer y abrazar todas las emociones en el trabajo.

Un día, un nuevo empleado llamado Juan llegó a la empresa. Juan era conocido por ser una hoja en blanco en cuanto a expresiones. La señorita Alegría, intrigada por este misterioso personaje, se propuso desbloquear las emociones de Juan y hacer que se sumergiera en el colorido mundo emocional de Expresión & Co.

La señorita Alegría organizó talleres de expresión emocional, donde los empleados compartían sus experiencias y aprendían a manejar tanto las emociones positivas como las negativas. Los rostros antes inexpresivos de Juan comenzaron a transformarse. Una sonrisa tímida apareció, seguida de risas espontáneas.

Pronto, Juan se convirtió en una parte integral del equipo. Descubrió que expresar sus emociones no solo mejoraba su relación con sus compañeros de trabajo, sino que también aumentaba su satisfacción laboral. La señorita Alegría estaba encantada al ver cómo el ambiente de la oficina se volvía más dinámico y lleno de vida.

Un día, la empresa enfrentó un desafío importante. Un proyecto crucial se encontraba en peligro, y la tensión en el aire era palpable. La señorita Alegría reunió al equipo y alentó a todos a expresar sus preocupaciones y frustraciones. Las emociones fluyeron libremente, y juntos encontraron soluciones creativas para superar el obstáculo.

Al final, el proyecto fue un éxito y demostró la capacidad de la empresa para abrazar y gestionar las emociones en el trabajo. Expresión & Co. se convirtió en un ejemplo de cómo un ambiente laboral que honra las emociones puede ser no solo eficiente, sino también profundamente gratificante.

 

“Durante mucho tiempo, las emociones fueron vistas como ruido, una molestia, algo que había que ignorar. Pero una cosa que sabemos más de un cuarto de siglo de investigación es que las emociones no son ruido, sino datos. No sólo revelan como se siente la gente, sino también que piensan y cómo se comportarán”. -Sigal Barsade (2020)

 

¿Cómo es el ambiente emocional en su empresa? Si no lo sabes, puedo darte algunas pistas.

Si existe compromiso, creatividad, satisfacción, buen rendimiento, cooperación, seguramente el ambiente emocional es bueno. Por el contrario, si el rendimiento es bajo, hay ausentismo, alta rotación, agotamiento, mucha queja, búsqueda de culpable, entonces el ambiente emocional es negativo.


¿Cómo puedes hacer para cambiar el ambiente emocional de la empresa?

En primer lugar, debes saber que las emociones se contagian. 

Seguramente habrás visto el video de un hombre en el subte que comienza a reírse solo. Las personas que comparten ese vagón en primer lugar lo miran en forma rara, pero luego de unos minutos todos comienzan a reírse con el hombre. Hay innumerables investigaciones que corroboran este concepto, las emociones se contagian, las positivas y las negativas.

Sabiendo esto, comprende que si eres un líder influencias en la creación del ambiente emocional. Por lo tanto, debes prestar mucha atención al estado emocional que llevas a la empresa cada día. Tú puedes impulsar el cambio del ambiente.

Otra manera de intentar el cambio es mantener conversaciones con los empleados. Pero cuidado, no le preguntes como se sienten, sino pregúntales qué emociones ven a menudo en sus compañeros de trabajo. Esto te dará una buena cantidad de referencias sobre el estado emocional lo que te permitirá definir acciones especificas para lograrlo. También lo puedes hacer manteniendo conversaciones con el equipo de trabajo, por ejemplo al finalizar un proyecto y conversar acerca de las emociones que sintieron durante el desarrollo de este.

Ser el ejemplo de las emociones que quieres ver en tú empresa y conversar sobre estas son dos herramientas poderosas con la que cuentas para generar el ambiente emocional deseado.

Pero claro, los jefes no saben como gestionar sus emociones y, mucho menos, la de los empleados. Entonces, es posible que  consideren que hacerlo no forma parte de su trabajo, que es irrelevante y que no son psicólogos.

Si eres un de ellos, piensa sobre lo que decía Dale Carnegie:

 “Cuando se trate de personas, recuerde que no se trata de criaturas de la lógica, sino criaturas de la emoción”




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