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Se el cambio que quieres ver en tú mundo




En la empresa tecnológica Innovatech, se respiraba un ambiente de innovación y creatividad, pero también de estrés y agotamiento. Los empleados trabajaban largas horas, a menudo sin tomarse descansos adecuados, lo que estaba comenzando a afectar tanto su productividad como su bienestar.

Entre ellos, Laura, una joven gerente de proyectos, observaba con preocupación cómo el ritmo frenético estaba deteriorando el espíritu del equipo. Recordó una frase que siempre le había inspirado: "Sé el cambio que quieres ver en el mundo". Decidió aplicarla en su lugar de trabajo.

Una mañana, Laura llegó a la oficina con una nueva actitud y un plan claro. Primero, comenzó por ella misma: se comprometió a tomar descansos regulares, a salir a caminar durante el almuerzo y a no quedarse más allá del horario laboral a menos que fuera absolutamente necesario. También comenzó a practicar ejercicios de respiración y mindfulness en su escritorio, invitando a cualquier colega interesado a unirse.

Al principio, sus compañeros miraban a Laura con curiosidad y algo de escepticismo. ¿Por qué se tomaba tiempo para relajarse cuando había tanto trabajo por hacer? Pero poco a poco, empezaron a notar algo diferente. Laura estaba más enfocada, productiva y parecía más feliz que nunca.

Intrigados, algunos de los empleados comenzaron a seguir su ejemplo. Tomaban pequeños descansos, salían a caminar y se unían a las sesiones de respiración guiada. Laura, siempre accesible, organizó talleres informales sobre manejo del estrés y técnicas de mindfulness, abiertos a todos en la empresa.

El cambio no pasó desapercibido para el departamento de recursos humanos. Ana, la directora de recursos humanos, vio el impacto positivo de las acciones de Laura y decidió implementar un programa piloto basado en su enfoque. Se establecieron zonas de relajación en la oficina, se promovieron pausas activas y se ofrecieron sesiones regulares de mindfulness y bienestar.

La transformación en Innovatech fue notable. Los empleados se sentían más valorados y cuidados, lo que se reflejó en un aumento de la productividad y una mejora en la moral del equipo. La empresa no solo logró alcanzar sus objetivos más eficientemente, sino que también creó un entorno de trabajo más saludable y equilibrado.

Y así, la empresa prosperó, recordando siempre que el cambio positivo comienza con una sola persona decidida a hacer la diferencia.

 

Todos quieren que el mundo cambie, pero nadie quiere cambiar.

Cuando un líder de una empresa me consulta acerca de cómo cambiar la cultura de su organización, le pregunto: ¿estás dispuesto a cambiar vos para lograrlo? Imaginen la respuesta.

Para que ocurra un cambio de comportamiento, este debe ser impulsado y ejemplificado por el líder.

Entonces, ¿Por qué a los líderes les cuesta cambiar su comportamiento?

 En mi opinión, hay dos causas que son las más importantes.

La primera es que quieren conservar su imagen. Como siempre dieron una imagen de todo poderoso, consideran al cambio un signo de vulnerabilidad, de debilidad. Por lo tanto, intentan acciones manipuladoras para que los otros cambien y no sé dan cuenta que las personas observan lo que el líder hace, no lo que dice.

La segunda causa es el miedo al fracaso, mucho más cuando se trata de un líder exitoso. Si cambia corre el riesgo de perder el prestigio obtenido. Como sus decisiones tienen impacto en toda la organización el temor a cometer errores lo detiene a intentar el cambio.

Hay una cosa que los grandes líderes hacen cuando se enfrentan a un cambio de comportamiento que muchos otros no hacen.

Una madre lleva a su hijo a ver a Gandhi. Ella dice: "Por favor, dígale a mi hijo que deje de comer azúcar". Gandhi dice: "Por favor, regrese dentro de seis meses". Ella y su hijo se van y regresan en seis meses. Gandhi mira al niño y le dice: "Deja de comer azúcar". La madre le dice: “hace seis meses vinimos a verlo y nos dijo que regresemos dentro de seis meses, ¿Por qué tuvimos que esperar ese tiempo?” Gandhi dice: "Tuve que renunciar al azúcar antes de decirle a alguien que lo hiciera".

¿Podrías hacer eso? ¿Podrías internalizar eso? ¿Podrías demostrar que estás dispuesto a cambiar, a crecer, que puedes disculparte por los errores antes de pedírselo a los demás? Esto es lo que hacen los grandes líderes.

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