Es un 6 o un 9

Hoy en la clase del micro master de Empresas de Familia, la disertante mostró la foto que acompaña este artículo.

Cuando terminó la clase me quedó dando vueltas en mi mente esa imagen, llevándome a pensar sobre las discusiones eternas que producen esas situaciones. Básicamente lo que sucede es que cada uno quiere convencer al otro de su realidad y, posiblemente, lleguen a pensar que el otro esta loco, es un desubicado, no sabe lo que dice, etc. Ambos intentan convencerse que la realidad que cada uno ve es la única verdad.

Mirando la situación desde fuera, puedes darte cuenta que ambos tienen razón desde su propia mirada. Este tipo de situaciones las encontramos, repetidamente, en nuestras vidas y en las empresas. Cuántos líderes no escuchan, interrumpen las opiniones del otro para imponer su verdad, no dándose cuenta que esta actitud no solo anula al otro, sino que también lo calla para siempre con los riesgos que eso puede traer para la empresa.

La cuestión es que muchas veces el 6 o el 9 representan cosas triviales y, aún en estás. se producen discusiones para tratar de mostrar que uno tiene razón por sobre el otro. Cuando esos números representan un tema muy importante, la consecuencia de estas posturas es que la relación entre ambas partes puede terminar dañada.

En un taller donde tratábamos este tema, un mujer comentó que cuando discutía con su marido en situaciones como las de la foto, ella le preguntaba: ¿vas a hacer más importante la relación o el tener razón?

Pregunto, ¿es es pregunta el inicio de la solución?, preguntarte ¿qué es más importante tener razón o cuidar la relación?, ¿qué es más importante tener razón o la posibilidad de aprender algo nuevo?

Si es la relación o el aprendizaje, es importante ponerse en la postura de comprender primero el punto de vista del otro, tal vez el otro pueda aportarme algo que no estoy viendo o que no sé. Una vez entendido su punto de vista, puedes explicar el tuyo y así buscar una tercera alternativa que sea satisfactoria para ambos. Esta postura requiere callar tú mente y escuchar activamente al otro, salir de tu YO para estar CON el otro.

Al comenzar a practicarlo puedes sentirte vulnerable ante el otro, porque estas dominado por el paradigma del que calla, otorga. Sin embargo, callar para entender no implica aceptar que el otro tenga razón, simplemente es entenderlo y por eso debes cambiar el paradigma, porque si no hay comprensión del otro la solución es difícil que aparezca.

Lograr la postura del entender, requiere humildad, respeto hacia el otro y, para mí, de mucho coraje. El coraje para vencer la vulnerabilidad, vencer la necesidad de querer imponer tu realidad sobre la realidad del otro. Todos somos observadores que vemos la realidad y la interpretamos como somos, por nuestros modelos mentales, paradigmas, llámalo como quieras, y si no tenemos la humildad de tratar de comprender que el otro tiene su propio modelo mental y que puede estar viendo una realidad que nosotros no vemos, podemos terminar en discusiones, terminar con relaciones, terminar en guerras.

Así que te desafío a que practiques la escucha, a vencer la vulnerabilidad que te impida entender al otro, porqué la única forma que tienes como líder de poder desarrollar a las personas, y desarrollarte, es entendiéndolas primero para que después ellas puedan entenderte a vos.

Te animas

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