Arrogancia y Liderazgo

En una nota escrita por Jack Welch en El Economista[1] decía sobre este tema:


“La manera más importante, y tal vez la más frustrante, en que algunas personas se convierten en malos líderes es por suponer que lo saben todo.”….” Esos personajes no son sólo insoportables: también son peligrosos. Ellos no escuchan, y esa sordera impide que nuevas ideas sean escuchadas, debatidas o mejoradas. Ninguna persona puede llevar una empresa a la cima por su cuenta. Cada voz debe ser escuchada. Y el líder que cree saberlo todo crea un silencio total.”


Estas palabras me recordaron el caso de Volkswagen. En 2015, luego de haber logrado ser el fabricante de automóviles más grande el mundo y que su modelo Jetta TDI Clean Diesel fuese reconocido con el premio Green Car en el 2008, la compañía mostraba su primera pérdida trimestral en 15 años y su CEO, Martin Winterkorn, renunciaba a su cargo.

¿El motivo? Se descubrió que los motores diésel limpios habían sido un engaño. “Dieselgate” fue el nombre que se le puso al escándalo. Winterkorn acostumbraba a hablar mal de los demás y a llamarles la atención en público. Por lo tanto, los ejecutivos le tenían miedo. Como dijo un ejecutivo, “si tocaba darle una mala noticia la situación podría volverse bastante desagradable”[2] Su liderazgo arrogante, controlador y desmotivador llevaron a Volkswagen al abismo.

Eso es lo que sucede, el miedo que genera el líder arrogante hace que las personas no digan lo que piensan, mientan por no perder el trabajo o hagan cualquier cosa con tal de lograr los objetivos.


Según Amy C. Edmondson, profesora de Liderazgo y Gestión de Novartis en la Escuela de Negocios de Harvard quien investigo sobre la seguridad psicológica en las organizaciones, le gusta pensar la arrogancia como un ratio: cuando la proporción entre lo bueno que crees que eres es alta en relación con lo bueno que realmente eres, corres el riesgo de sufrir un problema de arrogancia. En este sentido, la autora del libro The Corageous Leader, Angela Sebaly dice: “cuando realmente creemos que las necesidades de los demás son menos importantes y que sus contribuciones son menos significativas que las nuestras, es probable que nuestros comportamientos reflejen esta intención y los demás nos verán como arrogantes.”


En mi carrera profesional he tenido la posibilidad de trabajar con dos arrogantes, en un caso como empleado, es decir era mi jefe, y en otro como coach. Las características de ambos eran las mismas.

En particular lo que mas me molestaba es que no escuchan, no sólo a mí sino a nadie. Pareciera que solo quieren escucharse a ellos mismos.

Son altaneros, rozando lo soberbio y son desconsiderados respecto de sus colaboradores, expresando en ciertas ocasiones juicios negativos de estos. Siempre demuestran que tienen la razón, que hacen las cosas bien y que el resto está equivocado. Con estas características es lógico que les cueste conformar equipos de ejecutivos

Si intentas hablar sobre el tema, seguramente se extrañarán, como si hablarás de otra persona. Es que por lo general los líderes arrogantes son exitosos, de gran corazón y tienen buenas intenciones. La cuestión es que las personas no los juzgan por las intenciones sino por los hechos y es en estos donde muestran su superioridad y donde apagan a sus colaboradores.

El mayor problema es que no se dan cuenta de las consecuencias de su comportamiento e incluso imposibilita el desarrollo de la organización.

Las consecuencias es que construyen organizaciones que giran alrededor de ellos y que es imposible que empoderen a sus ejecutivos talentosos, a quienes seguramente pierde.


¿Es posible que un líder arrogante pueda cambiar su postura?


Lo cierto es que el cambio ocurre de adentro hacia afuera, por lo que solo cambian aquellos líderes que tengan la intención de aprender a dejar esa postura.

A partir de la intención, necesitan ser humildes, tener coraje, disciplina y paciencia para respetar los tiempos del proceso.

Bajo estas condiciones es factible lograr el cambio.


Si se pregunta qué paso con mi jefe y mi coachee arrogantes, le cuento que a mi jefe decidí soportarlo porque quería hacer carrera en la empresa y a mi coachee luego de un par de sesiones decidimos finalizar nuestra relación profesional. Como mencioné anteriormente, nadie cambia si no quiere cambiar, así que el mejor consejo que puedo darles es que no pierdan el tiempo.

[1]https://www.eleconomista.es/opinion-blogs/noticias/343192/01/08/Arrogancia-falta-de-compromiso-miedo-Que-define-a-un-mal-lider-.html [2] Kofman Fred, La Revolución del Sentido, edición en español.
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