top of page

El coraje que el liderazgo exige



Hay una palabra que aparece mucho cuando hablamos de liderazgo. Coraje.

La escuchamos en conferencias, en libros, en conversaciones sobre personas que admiramos. Decimos que tal líder tuvo coraje para tomar una decisión difícil, para sostener una postura incómoda o para enfrentar una situación que otros evitaban.

Sin embargo, cuando uno mira de cerca la vida cotidiana de las organizaciones, el coraje aparece mucho menos de lo que imaginamos. No porque las personas no tengan valores.Sino porque muchas veces no tienen el coraje de vivirlos.

Hay una creencia de que el coraje era enfrentar algo extraordinario. Algo reservado para momentos heroicos, para decisiones enormes que cambian el rumbo de una empresa o de una vida.

Pero, eso no es así. El coraje no suele aparecer en los grandes momentos, aparece en los pequeños.

Aparece cuando alguien dice una verdad que incomoda. Cuando un líder admite un error delante de su equipo. Cuando una persona se anima a decir “no estoy de acuerdo” en una reunión donde todos asienten. Cuando alguien decide sostener un valor aun sabiendo que tendrá un costo.

El coraje no siempre se ve espectacular. Muchas veces es silencioso y justamente por eso es tan escaso.

Porque el coraje no es ausencia de miedo. El coraje aparece cuando el miedo está presente. Cuando alguien siente el riesgo de quedar expuesto, de equivocarse, de decepcionar, de perder algo. Y aun así decide actuar.

El miedo, en realidad, forma parte de nuestra biología. Cuando percibimos amenaza —aunque sea social— nuestro cerebro se activa para protegernos. Nos invita a callarnos, a evitar el conflicto, a mantenernos dentro de lo seguro.

Por eso el coraje no surge de manera automática. El coraje es una decisión. Una decisión que se repite muchas veces a lo largo de la vida.

En el liderazgo esa decisión aparece con frecuencia. Aparece cuando un líder debe decir una verdad que nadie quiere escuchar. Aparece cuando debe sostener un valor frente a la presión de los resultados. Aparece cuando debe proteger a su equipo aun cuando eso implique asumir un costo personal.

También aparece cuando el líder decide mirarse a sí mismo. Porque uno de los actos de coraje más difíciles no es enfrentar a otros, es enfrentarse a uno mismo. Enfrentarse a sus miedos, a la necesidad de un cambio de vida, a mostrarse como es aun cuando no encaja en el status quo. A admitir que el problema no está afuera, sino adentro.

Ese tipo de coraje no se aplaude. No aparece en los informes de resultados, pero es el que construye liderazgo verdadero. Porque cuando un líder actúa con coraje ocurre algo muy poderoso. Autoriza a los demás a hacer lo mismo.

Cuando alguien dice la verdad, otros empiezan a decirla. Cuando alguien admite un error, otros empiezan a reconocer los suyos. Cuando alguien sostiene un valor bajo presión, el resto entiende que esos valores no eran solo palabras. Porque el coraje es contagioso.

Pero también ocurre lo contrario. La ausencia de coraje también se contagia.

Cuando un líder evita las conversaciones difíciles, las personas aprenden a evitarlas.Cuando un líder calla frente a algo que sabe que está mal, el resto aprende a callar.Cuando un líder adapta sus valores según la conveniencia del momento, el mensaje es claro. Los valores eran solo un discurso.

Por eso el coraje es tan central en el liderazgo. No porque haga al líder más fuerte, sino porque hace más segura a la organización.

Cuando las personas ven que alguien está dispuesto a asumir responsabilidades, a sostener valores y a enfrentar lo incómodo, algo cambia en el ambiente. Aparece confianza y cuando hay confianza, las personas se animan.

Ese es el tipo de organización donde las cosas importantes pueden suceder.

Porque el liderazgo no se construye solo con inteligencia o experiencia. Se construye con carácter. Y ese carácter, muchas veces, se revela en algo muy simple. La decisión de actuar conforme a lo que uno cree correcto, aun cuando sería más fácil no hacerlo. Eso es coraje.

Y tal vez por eso el liderazgo exige tanto de quienes lo ejercen. Porque liderar no es solo guiar a otros, es tener el coraje de ser el primero en dar el paso.

 


 
 
 

Comentarios


bottom of page